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¡vOY A APRETAR EL BOTÓN! -
Irrumpió en el Banco, sosteniendo algo como un control remoto 'fato in casa'.
Varios cajeros, no lograban identificar el origen de ese grito, porque Omar, el Petiso Omar, apenas superaba el nivel de las ventanillas
¡No se hagan los distraídos... Qué aprieto el botóoooon!-
Levantó aún más la voz al interpretar
como indiferencia la actitud desorientada de la mayoría de los empleados y clientes.
Muy seguro de sí y sin bajar la mirada, afirmó desafiante
- ¡Aprieto el botóoon y CAGAN todos! -.
En eso, un héroe - porque siempre hay un héroe a la medida de cada situación -, se avalanzó sobre Omar, que antes de sucumbir bajo el peso de su oponente, presionó el botón.
Instantáneamente, sin control, todo el mundo en el banco, se cagó.
A tal punto fue una cagadera colectiva, que el menos afectado, se tiró un pedo húmedo.
En la confusión, el Petiso Omar huyó, y ya nadie supo más de él.
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